BETO I.A. | RADAR DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y TECNOLOGÍA 0128
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www.betoia.netEsta edición también aborda los riesgos de seguridad de la IA, la infraestructura de movilidad, la automatización de las finanzas y el creciente debate sobre privacidad y uso responsable de los datos.
Descubriendo la verdad sobre los megacentros de datos
En México nos fijamos en lo que está ocurriendo en el estado de Querétaro, al norte de la capital mexicana, que en muy poquito tiempo se ha convertido en uno de los grandes hubs o regiones de centros de datos en Latinoamérica.
En el caso de Querétaro, las empresas no tienen que presentar informes medioambientales o informes técnicos específicos ante las autoridades, al menos hasta el momento en el que se realizó la investigación. Esto dificulta saber cuánta energía, cuánta agua y cuántas emisiones de efecto invernadero puede producir un complejo de este tipo.
La investigación logró obtener datos sobre aspectos como el uso de generadores de diésel mediante la revisión de solicitudes de información realizadas por ciudadanos mexicanos a través de las leyes de transparencia. Pablo Jiménez Arandia, becario del programa de Responsabilidad en IA del Centro Pulitzer, explicó que uno de los principales desafíos al investigar la infraestructura física del auge de la inteligencia artificial es la falta de transparencia.
El proyecto "El patio trasero de la IA" investigó el desarrollo de centros de datos a hiperescala en Chile, España y México. El trabajo también ha servido como base para nuevos módulos de capacitación para periodistas sobre cómo investigar centros de datos.
Anthropic advierte de que ha frenado posibles intentos de crear armas biológicas con su IA
Anthropic asegura que ha detectado y bloqueado durante 2026 varios usos de sus modelos que podían contribuir al desarrollo de patógenos peligrosos, aunque reconoce que no pudo confirmar si tenían fines maliciosos.
Claude fue utilizado en investigaciones sensibles. Anthropic detectó iniciativas que podían estar relacionadas con el desarrollo de armas biológicas y decidió bloquearlas por precaución.
No está claro si existía una intención criminal. La propia empresa reconoce que no pudo determinar si esos trabajos tenían objetivos legítimos de investigación o fines peligrosos. Este caso ilustra el problema del "doble uso" de la IA: las mismas capacidades que pueden ayudar a investigadores en biología también pueden facilitar actividades peligrosas si se utilizan de manera indebida.
La compañía afirma haber reforzado sus sistemas de seguridad para detectar y frenar usos de sus modelos que puedan representar un riesgo. También asegura haber identificado otros abusos durante los últimos ocho meses en países como China, Rusia y Yemen.
Los túneles de Musk ahora los pagan los Emiratos
Cavar túneles debajo de Las Vegas resultó ser un negocio de 23,000 millones de dólares. En esa valuación quedó The Boring Company tras levantar 3,000 millones de dólares.
La ronda de inversión no fue encabezada por Silicon Valley sino por los propios Emiratos Árabes Unidos, donde la empresa planea cavar más de 150 kilómetros. La compañía busca extender su modelo de transporte subterráneo a nuevos mercados.
Hasta ahora, su obra más conocida se encuentra en Las Vegas, donde opera túneles que conectan casinos con el centro de convenciones. La expansión internacional representa una apuesta por una infraestructura de movilidad basada en túneles para trasladar personas por debajo de las calles.
OpenAI va por la chamba de los banqueros
OpenAI lanzó ChatGPT for Financial Services, una herramienta orientada a instituciones financieras y diseñada para realizar tareas que tradicionalmente desempeñan analistas jóvenes: investigar empresas, consultar estados financieros y preparar materiales para clientes.
El producto fue construido con participación de Morgan Stanley y otros actores financieros. La herramienta busca ayudar a los profesionales a trabajar con información financiera y generar documentos, presentaciones y análisis con mayor rapidez.
OpenAI sostiene que el objetivo no es necesariamente reducir personal, sino aumentar la productividad. Sin embargo, algunos ejecutivos de Wall Street han advertido que automatizar las tareas iniciales puede generar un problema de formación: el trabajo considerado "aburrido" también es una escuela donde los futuros especialistas desarrollan capacidad analítica y criterio profesional.
La transformación también refleja el crecimiento del negocio empresarial de la inteligencia artificial y la creciente incorporación de modelos generativos en sectores profesionales altamente especializados.
Anthropic bloqueó cuentas de científicos por consultas de armas biológicas
Anthropic informó que bloqueó cuentas de científicos después de detectar consultas que podían estar relacionadas con el desarrollo de armas biológicas. La compañía señaló que algunos usuarios realizaron solicitudes que, por sus características, podían contribuir a actividades potencialmente peligrosas.
Uno de los casos mencionados estaba relacionado con una solicitud para redactar una propuesta de financiamiento y participar en una investigación enfocada en hacer más contagioso el chikungunya. La situación muestra la dificultad de distinguir entre una investigación científica legítima y una solicitud que podría facilitar un uso dañino de la información.
Anthropic reconoce precisamente ese problema: una misma capacidad de IA puede utilizarse para investigación médica y científica, pero también puede ser aprovechada para desarrollar herramientas o procedimientos peligrosos. Por ello, la empresa afirma que está aplicando medidas preventivas y reforzando sus sistemas de seguridad.
Para organizaciones que utilizan inteligencia artificial en sus operaciones, el caso también representa una advertencia sobre las políticas de uso de los proveedores. Determinadas consultas pueden activar mecanismos de seguridad y, dependiendo del caso, provocar restricciones o el bloqueo de una cuenta.
Para que un agente IA personal sea útil, tiene que tener acceso a toda nuestra vida. Es justo lo que quiere Meta que hagas
Meta ha presentado Muse, un agente de inteligencia artificial integrado en WhatsApp que busca convertirse en un asistente personal capaz de ayudar a gestionar distintas actividades de la vida cotidiana. Entre las tareas planteadas se encuentran la administración de correos electrónicos, citas y compras diarias.
Para que un agente de inteligencia artificial pueda actuar de forma realmente personalizada necesita tener acceso a información sobre las actividades, preferencias y rutinas de cada usuario. Esto abre una discusión especialmente importante sobre el nivel de acceso que una persona está dispuesta a conceder a una plataforma tecnológica.
El planteamiento lleva el concepto de asistente virtual a una nueva dimensión: ya no se trata solamente de preguntarle algo a una IA, sino de permitirle actuar en nuestro nombre. Para hacerlo, el sistema necesita conectarse con diferentes servicios y disponer de información suficiente para comprender el contexto de cada tarea.
La gran pregunta es qué ocurre con todos esos datos. Cuanto mayor sea el acceso concedido al agente, mayor será también la importancia de conocer cómo se almacenan, procesan y protegen nuestras comunicaciones y actividades personales. La comodidad de delegar tareas puede convertirse, por tanto, en uno de los grandes debates sobre privacidad de la próxima generación de inteligencia artificial.

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