BETO I.A.: RADAR DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y TECNOLOGÍA 0125

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Edición 0125

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Seis señales de la semana: alertas celulares más allá del sismo, capital extranjero en la IA mexicana, soberanía digital en Corea, el cuello de botella de TSMC, un humanoide que improvisa y la moda de las fotos ochenteras con Gemini.

1

La alerta sísmica deja de ser la única en tu celular

Tu celular va a estrenar tono. La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones ya cambió las reglas del sistema de alertamiento celular para sumar una Alerta Máxima directa a los teléfonos por huracanes, inundaciones, incendios, actividad volcánica y deslaves. Ya no solo por sismos. Esa nueva señal tendrá un sonido distinto al de la alerta sísmica, de modo que se pueda reconocer el tipo de riesgo incluso antes de leer la pantalla.

Además de esas nuevas alertas máximas, hay otro nivel: los Avisos de Protección Civil. La Coordinación Nacional de Protección Civil podrá enviar mensajes con horas o días de anticipación por lluvias severas, frentes fríos extremos, olas de calor o mala calidad del aire, con recomendaciones de prevención, evacuación o resguardo.

Nada de eso pide saldo ni internet y tampoco se puede desactivar: las notificaciones aparecerán como ventana emergente. La alerta sísmica se mantiene con su sonido característico. El arranque está previsto para el último trimestre de 2026, cuando las telefónicas adecúen sus sistemas.

2

El dinero para la IA mexicana viene de Estados Unidos

De los 215 inversionistas que un estudio del Centre for International Governance Innovation (CIGI) le encontró a las startups mexicanas de inteligencia artificial, apenas 38 son mexicanos. Estados Unidos concentra 89, cuatro de cada diez del total: la proporción más alta de las diez economías de ingreso medio que comparó el centro canadiense, empatada con Nigeria.

La dependencia es todavía más clara si se mira el conjunto extranjero: 162 de esos 215 inversionistas tienen sede fuera de México, el 75.3 por ciento. Traducido: las empresas de IA en el país existen, en buena medida, por capital extranjero. Para dimensionarlo, Brasil apenas trae cerca de 24 por ciento de inversionistas de fuera en el mismo comparativo.

Esa composición tiene un costo estratégico. Si llega el momento en que en Estados Unidos se enfríe el apetito por la IA, México será de las primeras economías emergentes en sentirlo, porque el financiamiento del ecosistema no está anclado de forma mayoritaria en capital nacional.

3

Corea del Sur no quiere que la IA de sus ciudadanos dependa de OpenAI o Google. Su solución: IA nacional y gratis para todos

Corea del Sur va a financiar una IA nacional, gratuita y sin límites de tokens para toda la población. El Gobierno la plantea como capacidad básica, en la misma línea en que alguna vez se pensó el alfabeto coreano: un servicio público, no un lujo de quien pague suscripción a un modelo extranjero.

Lo más llamativo es la condición de soberanía. Al menos la mitad del servicio tendrá que correr sobre modelos coreanos que cumplan requisitos de modelo fundacional soberano, para no depender de OpenAI, Google o Anthropic. Otro porcentaje relevante deberá usar modelos nacionales desarrollados por empresas distintas a las que prestan el servicio. No vale poner ChatGPT detrás y llamarlo política pública.

El reto es enorme. El Estado entregará a los consorcios —encabezados por SK Telecom, KT y Kakao— 512 GPUs NVIDIA B200 para arrancar. Para 52 millones de personas, ese cómputo se queda corto y apunta más a una fase inicial que a cobertura plena desde el primer día. A partir de 2027 el presupuesto público cubrirá parte de los costos de operar el servicio a escala nacional.

4

La IA desborda a TSMC: construye 19 fábricas a la vez y aun así no llegará a cubrir la demanda

TSMC es la gran fundición mundial de semiconductores y está levantando 19 fábricas nuevas al mismo tiempo. Son 13 en Taiwán y otras seis repartidas entre Estados Unidos, Alemania y Japón, con un objetivo explícito: intentar seguir el ritmo que impone la inteligencia artificial.

El problema es que esa IA avanza más rápido que el concreto. El propio vicepresidente de la taiwanesa admite que el plan no bastará. La demanda de chips de alta gama es altísima y las líneas nuevas no alcanzarán a cerrar la brecha en el plazo que el mercado está pidiendo.

Lo curioso es que el cuello de botella no es el dinero —a TSMC le sobra capacidad financiera—, sino encontrar suficientes obreros cualificados para construir las plantas a tiempo. Sin ese talento de obra especializada, las fábricas se retrasan y la escasez se alarga.

5

Unitree ya tiene el primer robot humanoide impulsado por un modelo de mundo. Sólo necesita tu ropa, tus botas y tu motocicleta

Unitree es uno de los faros de la robótica mundial y acaba de presentar el UnifoLM-X2-1.0. Se trata de un robot humanoide que, en lugar de seguir guiones programados o ir teledirigido, usa un modelo de mundo para anticipar movimientos y reaccionar sobre la marcha.

Lo han demostrado haciéndolo pelear a puños contra un humano. La gracia, según la compañía, es que improvisa y responde a las acciones de la persona en lugar de repetir una coreografía cerrada. El planteamiento es que el modelo interno le permite prever qué viene y ajustar el cuerpo en tiempo real.

Eso sí: todo esto llega en un video de la propia empresa. Hay que tomarlo con pinzas hasta que haya pruebas independientes. El titular sobre ropa, botas y motocicleta apunta a que el sistema se apoya en el entorno y en objetos cotidianos para operar, no solo en un set controlado.

6

Cómo hacer con la IA de Google cualquier foto al estilo de los 80’s con Gemini

Convertir cualquier foto en un recuerdo de los años 80 se transformó en una de las tendencias más comentadas en redes durante los últimos días. La herramienta responsable es Gemini, el sistema de inteligencia artificial de Google que permite modificar vestuario, peinado, entorno, iluminación y textura visual de una fotografía sin alterar los rasgos de la persona que aparece en ella.

Así, miles de usuarios comenzaron a pedirle a la inteligencia artificial que imaginara cómo habría lucido una imagen personal en otra década, con los colores intensos, el grano analógico y los peinados con volumen propios de aquellos años. El resultado se comparte como si fuera una Polaroid redescubierta, aunque el origen sea un prompt de 2026.

Si quieres repetir el efecto, no hace falta inventar la fórmula desde cero: circula una lista de 30 prompts para generar la foto de cómo te verías en los 80 con ChatGPT o Gemini. Abajo están la nota del fenómeno y el listado de instrucciones.

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