Una publicación en redes sociales encendió las alertas al exhibir correos y contraseñas de cuentas premium de Crunchyroll. El contenido se difundió con rapidez, facilitando accesos indebidos y generando inquietud entre usuarios de planes Fan y Mega Fan, que temieron un hackeo directo a la plataforma.
La empresa negó una intrusión en sus sistemas y atribuyó la exposición a bases de datos filtradas previamente y al uso repetido de contraseñas. Aun así, implementó bloqueos preventivos y pidió actualizar credenciales. Más que una caída interna, el episodio deja claro lo frágil que sigue siendo el hábito de reciclar claves.
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