Las corporaciones globales han iniciado una reconfiguración masiva de sus presupuestos, proyectando un alza del 15% en el gasto de software para 2026, de acuerdo con Gartner. Este repunte, impulsado por la integración de la IA, marca la transición de la fase experimental a una implementación operativa profunda. Las empresas ven a la IA como el motor central de su competitividad en un mercado digital altamente exigente.
El fenómeno genera un superciclo de inversión que beneficia a gigantes tecnológicos y proveedores de infraestructura. Este flujo de capital hacia herramientas inteligentes redefinirá el modelo de software, priorizando la productividad sobre la automatización básica.
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