El nuevo CEO de Intel logró atraer apoyo del gobierno de EE.UU., acercarse a Tesla y negociar con Apple. Ahora los inversionistas están apostando a un renacimiento que aún no ocurre del todo.
Intel pasó años siendo el ejemplo perfecto de cómo una gigante tecnológica puede quedarse atrás.
Ahora Wall Street actúa como si estuviera viendo el próximo gran comeback de Silicon Valley
Y aquí es donde todo cambia.
Las acciones de Intel subieron alrededor de 490% en el último año, impulsadas por la llegada de su nuevo CEO, Lip-Bu Tan, acuerdos estratégicos y una narrativa que mezcla IA, soberanía tecnológica y geopolítica.
El problema es que el negocio real todavía no alcanzó el entusiasmo del mercado.
Intel no está viviendo un simple rebote
Durante años, Intel perdió liderazgo frente a TSMC y Nvidia.
TSMC dominó la fabricación avanzada de chips. Nvidia se convirtió en el centro de la revolución de la IA. AMD recuperó terreno en procesadores.
Intel parecía atrapada.
Pero la historia empezó a cambiar cuando Lip-Bu Tan asumió como CEO en 2025. En lugar de enfocarse únicamente en reorganizar operaciones internas, empezó a construir algo más importante: confianza política y estratégica.
Eso incluye:
Subsidios multimillonarios del gobierno estadounidense
Acuerdos preliminares de manufactura
Acercamientos con Tesla y Apple
Nuevas apuestas en IA edge y foundry
La mayoría todavía ve esto como una historia bursátil.
Pero en realidad es una historia geopolítica.
Intel dejó de venderse solamente como una empresa de chips.
Ahora intenta convertirse en algo mucho más grande: la infraestructura industrial de IA de Occidente.
Estados Unidos entendió algo crítico después de la pandemia y las tensiones con China: depender casi totalmente de Asia para fabricar semiconductores es un riesgo estratégico enorme.
Por eso el CHIPS Act cambió el juego.
Intel recibió miles de millones en apoyo estatal para construir capacidad fabril en Estados Unidos y Europa.
Y eso importa más de lo que parece.
Porque el mercado ya no premia solo quién diseña mejores chips.
También premia quién puede fabricarlos localmente.
Aquí viene la parte incómoda.
TSMC sigue estando muy por delante técnicamente.
Intel todavía tiene problemas de rendimiento en fabricación y retrasos operativos internos. Incluso Bloomberg reportó que algunos equipos ajustaban plazos incumplidos en lugar de resolverlos realmente.
Pero los inversionistas están apostando a otra cosa:
Que Intel sea “demasiado importante para fallar”.
Muchos creen que Intel intenta derrotar a Nvidia.
No exactamente.
Nvidia domina GPUs para entrenamiento de IA y tiene una ventaja gigantesca en software, ecosistema y demanda.
Intel está jugando otra partida.
Quiere convertirse en una alternativa estratégica para fabricación y para IA distribuida fuera de gigantescos centros de datos.
Eso incluye:
IA en edge computing
PCs con capacidades de IA
Infraestructura industrial
Defensa
Automoción
Manufactura local
Y aquí aparece algo interesante.
Incluso Nvidia estaría utilizando procesos de Intel Foundry en algunos acuerdos iniciales relacionados con el nodo 18A.
Eso habría parecido imposible hace pocos años.
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